jueves, 1 de mayo de 2008


A veces, vives sumido en una realidad, en tu propio mundo, y sin quererlo te vuelves, quizás, egoísta; piensas sólo en tu felicidad o en tu tristeza, pero no te das el tiempo de mirar y ver, que pasa con tu alrededor? Qué carajo importa! cierto? es probable que mucha gente piense así, demasiada avaricia en aquellos seres. Es que a caso no te das cuenta de lo que pasa con tu entorno? Puedo decir que... hace tiempo atrás, no lograba percibir lo real, estaba cegada, algo no me dejaba ver el escenario en el que vivía, para mi todo era oscuro. No había júbilo, ya no conocía las sonrisas. Olvidé que era ser feliz, olvidé que era soñar, olvidé como era sentirse ilusionada. Cada ilusión había sido rota, sin clemencia, sin compasión. Gente me dañaba y la vida se me hacía dificultosa. Buscaba ese valor tan preciado que todos le encuentran a vivir, tanto dicen que es un regalo dotado de hermosura, pero, buscaba y buscaba, y creo que este de mi arrancaba. Nunca lo vi!... Alguien dañado? me sentía culpable, por qué? Pues sólo sentía que cada hecho que sucedía era por mi causa o porque merecía que me sucediese, y cada uno de esos sentimientos me deterioraba y no me daba cuenta que de a poco moría. Pasó el lapso, y por más que tenía seres a mi lado, parecía que para mi no existían. Algo me hizo cambiar, alguien me hizo ver las cosas tal cuál son, me hizo saber que sólo era una pequeña e inocente persona, dentro de un mundo enorme, lleno de errores, de mentiras, desilusiones, lleno de dolor. Pero que también existía felicidad, esa felicidad que ya no recordaba, que muchas veces me he preguntado si es cierta su existencia, más esa persona logró que la sintiera de nuevo. Recreó en mí las sonrisas que de mi rostro ya se habían esfumado, y me sentí feliz, me sentí acompañada, querida y al fin, hermosa.Qué difícil fue aprender! y la manera de comprender tampoco fue agradable. Pero entendí que las cosas no están en mis manos, que por más que quiera no causar sufrimiento, hay algo que hace que ese sufrimiento sea inevitable. Cada persona tiene su propio contexto que nadie podrá cambiar; cada persona es distinta, con disímiles estremecimientos y pensamientos. Entiendo a quiénes fácilmente se les puede causar daño, envidio a quiénes tienes tanta fortaleza para afrontar cada problema, pero me siento orgullosa de mí, que siendo alguien muy sensible y estando a la vez muy afligida, logré sanar mi corazón y alma. Asimilé, y aún sigo sufriendo, pues mi corazón no es de hierro, es tan frágil como un espejo, pero al menos concibo que soy inocente y no la culpable de todo lo sucedido como antes sentí. Pero ahora? ahora, cada vez veo más gente como la que alguna vez fui. Sin conocerlas me causan un profundo dolor. A veces tan sólo sé su nombre, pero ya quisiera estar a su lado, acompañarlas, decirles cuanto las entiendo y que las sacaré de esa horrible pesadilla. Sentí lo que sienten, sufrí como sufren pero quisiera que ya no pasaran por eso. Quisiera que buscaran las cosas hermosas que hay en la vida, que quizás sean pocas, pero que siendo tan simples le dan valor a ésta. Simplemente me queda entender, nuevamente que nada está en mis manos, que ya hice lo que podía hacer... Ayudarme.

Daniela Valencia R.

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